ENCRUCIJADA
POLÍTICA ENERGÉTICA, A DEBATE NACIONAL
Juan Manuel RODRÍGUEZ
La perseverante y antihistórica insistencia del presidente Calderón de abrir al capital extranjero el acceso al petróleo, ¿es un compromiso asumido a cambio del reconocimiento de la Casa Blanca?
Manuel Aguilera Gómez (Impacto, el diario 8/IV/08)
El epígrafe que abre estos comentarios viene al caso porque precisamente Felipe Calderón sigue siendo señalado, por buena parte de los mexicanos, como gobernante espurio, dado el discutible fallo emitido por un Tribunal que aunque le dio el triunfo electoral, reconoció que durante el proceso sí hubo violación a la ley ....pero poquito.
Precisamente ahora que Calderón presentó su iniciativa para la reforma energética --para demostrarle a Beltrones que no está sujeto al “no poder”--, resalta la insistencia en la participación innecesaria del sector privado (privatizar, pues) en tareas que bien puede realizar Petróleos Mexicanos directamente, como es la construcción y operación de refinerías. En otro punto busca permitir la contratación de terceros, ya sean nacionales o extranjeros, cuyo pago estaría sujeto a los resultados que se obtengan, por ejemplo, en la exploración del supuesto “tesoro” –cuya existencia nadie ha comprobado aún—del crudo en aguas profundas, pero sin precisar límites, alcances o detalles de esos pagos.
En poco más de un año de administración calderonista se observa la aplicación de medidas que más parecen un pago de facturas a poderes fácticos que le dieron el respaldo, no sólo durante la campaña en la que definitivamente aparecía debajo de las encuestas y con pocas posibilidades de triunfo en las urnas, sino también en los momentos álgidos poselectorales ante la falta de contundencia en las cifras de sufragantes.
Y ahí están los monopolios y las oligarquías, sindicatos, empresarios, el alto clero y ahora la participación de la inversión extranjera con el pretexto de que no hay recursos, aunque todavía nos preguntamos qué pasó con los 719 mil millones de pesos extras que por el precio del petróleo recibió el gobierno panista de Fox (promedio de 10 mil dólares anuales entre 2004-06), y los recibidos en el primer año calderonista.
Ejemplos hay muchos y ahí están los rescates a bancos, ingenios y, precisamente, en carreteras, después de que el Gobierno Federal las rescató desde 1995 a un elevado costo de miles demillones de pesos, el titular de la SCT, Luis Téllez, anunció que en el presente y el próximo años el gobierno regresará a la Iniciativa Privada algunas autopistas que actualmente pertenecen al Fideicomiso de Apoyo para el Rescate de Autopistas Concesionadas (Farac) para que las operen y construyan kilómetros adicionales. Serán concesionadas bajo el esquema de Aprovechamiento de Activos, incluida la autopista del Sol que le Federación reconstruyó en 60 por ciento con inversión de 2 mil 191 millones de pesos y que se considera, por su aforo, uno de los activos más valiosos del Farac.
En cuanto a la propuesta energética calderonista, se centra, fundamentalmente, en abrir a la inversión privada la exploración, refinación, almacenamiento y transporte de petrolíferos, la industria petroquímica y sin reformar el 27 constitucional, pero sí su reglamento, sólo se requerirá permiso de la Secretaría de Energía para el reconocimiento y exploración superficiales de áres para investigar las posibilidades petrolíferas.
Sólo recordemos que ya se catalogó como “información confidencial” sin acceso en los próximos 10 años, el convenio secreto entre Exxon Mobil y Pemex del 1 de febrero sobre “colaboración académica, científica y tecnológica” que implica investigaciones sobre exploración, perforación y producción de hidrocarburos, incluso para reducir el riesgo exploratorio en aguas profundas (La Jornada, 11/II/08) y se mencionan anteriores convenios con Chevron, Nexen, Petrobras, Shell y Statoil.
Se propone, además de aumentar 4 profesionales en el Consejo de Administración de Pemex, crear una Comisión del Petróleo que supervisará la exploración y la producción, y aunque sería un órgano desconcentrado de la secretaría de Energía, tendría autonomía técnica y operativa.
México frente a la experiencia sudamericana
En Brasil, advertía en su reciente visita a México Fernando Siqueira, director de la Asociación de Ingenieros de Petrobras, una de las medidas adoptadas con la privatización petrolera que propició Hernique Cardoso en su país fue reconformar el Consejo de Administración de Petrobras para incluir “consejeros externos de nacionalidad brasileña” pero que representaban los intereses de las trasnacionales, con lo que ”se perdió control sobre las decisiones y el manejo de información estratégica”. E, incluso, se perdieron discos duros sobre el gigantesco campo petrolero de Tupi recién descubierto, discos que aparecieron en poder de la empresa Halliburton, propiedad del vicepresidente de EU, Dick Cheney.
En Brasil, Petrobras tenía 87 por ciento de sus acciones y, con la privatización ahora sólo el 40 por ciento, la cuarta parte en su Banco de Desarrollo porque se le impidió una mayor adquisición de acciones y, si alguien las promovía, era despedido. Pero un buen porcentaje, 40 por ciento, está en manos extranjeras cuyas acciones cotizan en Wall Street.
Ya privatizada, Petrobras también creó una Agencia Nacional del Petróleo (en México Calderón propone una Comisión) que pronto respondió más a los intereses de las grandes trasnacionales, se eliminó el equipo de planeación de Petrobras y se compraron “activos podridos” en la petrolera Respol de Argentina (Siqueira identificó a Repsol como una firma que ”se sospecha es un brazo de la Shell usado por la petrolera anglo holandera para eludir algunos controles a que están sujetas las mayores compañías energéticas del mundo”.)
Ahora tanto Brasil con Petrobras como Argentina con Repsol YPF, están buscando su “renacionalización” y están tomando, paradójicamente, a Pemex como ejemplo de un monopolio que debe ser controlado por el Estado.
La experiencia privatizadora del petróleo argentino por Carlos Saúl Nemen en 1992, revela que fue precedida de un movimiento extraño que obligó a la empresa pública a endeudarse en el exterior, no obstante contar con suficientes recursos para fomentar su desarrollo, al tiempo que una consultora de auditoría, “devaluó la cantidad real de las reservas de hidrocarburos en la certificación previa a la privatización” y al poco tiempo, ya privatizada “se hizo público el descubrimiento de reservas que, en realidad, habían sido descubiertas con anterioridad”, señala el investigador Salvador Barragán Heredia, aspirante al doctorado en Derecho de la Universidad Anáhuac, México Sur.
¿Alguna similitud con la cantaleta de que tenemos sólo petróleo para 9 años? ¿O quizá con el saqueo impositivo de más del 50 por ciento que el fisco le quita a Pemex o el endeudamiento tremendo de los Pidiregas que llegaron a su límite con más de 50 mil millones de dólares y por los que, sólo en este año, Pemex deberá pagar 100 mil millones de pesos?
La antigua empresa pública argentina Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF), ya privatizada en la empresa española Repsol YPF se convirtió en una de las diez mayores petroleras privadas del mundo con presencia en más de 30 países y la mayor de Latinoamérica en términos de activos, pero el analista Alfredo Jalife-Rahme acaba de señalar que “la pirata española Repsol” acaba de tirar la toalla en Buenos Aires “después de haber propiciado una colosal crisis energética, circunstancia que reclama la renacionalización” de esa empresa que, cuando era estatal, permitió que Argentina sustentara su diversificación industrial para la sustitución de importaciones.
Ciertamente hay que modernizar a Pemex y lograr mayor valor agregado de nuestros hidrocarburos a punto de extinción, pero pareciera que nos preocupa más la exportación del crudo para nuestro ingreso de divisas y para surtir las enormes reservas de Estados Unidos, cuya avidez energética no tiene límites ya que consume la cuarta parte de la producción mundial y como el petróleo iraquí le cuesta 300 dólares el barril (100 dólares del precio actual y 200 dólares por el costo de la invasión a Iraq cuyo fracaso ya está reconocido) vuelve los ojos hacia el petróleo latinoamericano y más sobre el mexicano que tiene a tiro de piedra.
Todos los países petroleros tienen mucho cuidado de proteger sus reservas y nunca buscan la extracción brutal como a la que sometimos a Cantarell hasta su agotamiento.
La iniciativa está ahí y sólo falta que se acepte el obligado debate nacional sobre lo que debemos hacer con el más preciado de nuestros recursos naturales no renovables, porque el calendario fijado prevé que esa reforma energética se apruebe en el Congreso en el presente período ordinario de sesiones (fast track), lo que parece imposible cuando la sociedad ya debate profundamente para evitar que, como las reformas light electoral y de pensiones, o la reforma fiscal, que ni siquiera fue discutida en Comisiones, salgan con limitaciones o, con aberraciones mediante leyes secundarias que llevarían finalmente a que el caso se dirimiera en la Suprema Corte o, peor, que puedan dar al traste, con la imprescindible defensa de nuestra soberanía consignada en la Constitución.
11.4.08
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario